LA TRANSMISIÓN

No recuerdo exactamente en que lugar me dieron esta postal.

Me gustaría  aclarar que esta no es una ficción que alguien construye a partir de un objeto encontrado. Se trata, más bien, del relato de un recuerdo asociado a una experiencia.  Es decir, esto, de veras, ocurrió más o menos así.

Entre el año 2005 y 2007,  andaba visitando sitios distintos cada día.  Casi siempre, pueblos. Trabajaba en una productora de televisión que todavía hoy se dedica al documental etnográfico.  Documentos etnográficos confeccionados industrialmente. Muy rápido. Había días que grababas hasta tres.  Creo que por eso no logro situar con exactitud aquel lugar. Todo el día de pueblo en pueblo, y claro, al final, ni procesas, ni retienes. Desconexión en la carretera. Aquello fue nuestra particular mili.

Sé con certeza que era La Rioja y que estábamos en una ermita románica, alejada de todo. No había forma de  llegar hasta el templo con la furgoneta, así que tuvimos que caminar unos tres cuartos de hora.

Allí, nos esperaba un hombre bien entrado en los cuarenta. El encargado de cuidar aquel viejo y hermoso santuario incrustado en la montaña, habitaba en él. A la vieja usanza, apartado de la comunidad. Era un auténtico ermitaño; barbudo y con mirada  fulgurante. Me costó imaginarlo en una oficina del Proyecto Leader, solicitando una subvención de la Unión Europea para el desarrollo rural, pero sí, lo visualicé un instante.

Es un recuerdo muy vago, creo que no nos explicó mucho acerca de la ermita. La grabación era sencilla, debíamos registrar un par de planos de la imagen de un santo, ése era nuestro cometido allí. Sí hablé con aquel  hombre sobre  música pop y sobre Javier Colis, un conocido común, que tampoco sé muy bien como vino a cuento.

Luego, cuando nos dijimos adiós,  me regaló esta postal.  Al colocarla sobre el escáner, he leído en el dorso que la autora es Celia Martín y he recordado que el ermitaño me dijo que era su amiga.

La existencia del estado es en sí un acto terrorista”. Es una sentencia muy paralizante.  Todo se vuelve, de repente, algo parecido a una estafa piramidal que tu DNI podría certificar.  Es una idea de anarquismo que de alguna manera conecta con las comunidades cristianas primitivas.

Detrás del texto, algo así como dos liebres sujetadas por unos hombres encapuchados. Javier asocia esta imagen con la obra  Cómo explicar los cuadros a una liebre muerta de Joseph Beuys.  Esta referencia podría condicionar para siempre la interpretación de la postal y sin embargo, no tenemos ninguna seguridad al respecto.

El ermitaño se despidió con amabilidad. Nosotros teníamos que seguir grabando en otro lugar.

Es todo lo que conservo de aquel encuentro de procedimiento tan anómalo. Habitualmente, la postal reposa sobre una estantería que tengo encima del escritorio. Todavía presente y sin resolver.

Orencio Boix.

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