UN ABRAZO A TODOS

javier-respiraciones

SIEMPRE AL SERVICIO DE USTED

Intenté acordarme de Javier antes, durante y después del evento. Una de las últimas veces que le vi, recuerdo que le regalé un libro “El trabajo, entrevistas con William Borroughs”, él se emocionó, me dio un abrazo y un par de besos. Luego, otro día en La Estrella en el que tuvimos una larga charla sobre la poesía. Reproduje esos instantes justo antes de salir de casa. Llegué pronto al Matadero para terminar de preparar todo con Orencio, le noté un poco nervioso e intenté hablarle de cien mil cosas distintas para que no pensase mucho en lo que vendría después. Luego, conforme iba llegando la gente, se iban interesando por Respiraciones y mi recuerdo por Javier se fue diluyendo, mientras, entre Javi Aquilué y yo nos dedicamos a vender gran cantidad de libros y discos de Carnicer.
Entré en un estado catatónico en el que no sé si debido a la afluencia, el simbolismo del acto o todo a la vez, no me enteré de casi nada. Por suerte, cuando nos dirigimos a La Catalítica, el panorama cambió. Recordé a Javier con todas las personas que crucé conversación, la primera vez que habían visto un concierto de Carnicería Carnicer, la última vez que le vieron, sus veraneos, su gusto por la vida nocturna…
En fin, todo muy emotivo y bastante satisfactorio. Cualquier homenaje es poco.

¡Viva Javier Carnicer!

Antonio Romeo


<<Por otra parte
siempre es el otro
quien muere>>.
Epitafio de Marcel Duchamp. Cementerio de Rouen

El recuerdo del ser querido muerto es siempre ambiguo. Ese “ya no más” de alguien… Un fantasma no se cubre bajo una sábana, sino que ES la sábana misma: cubre el cuerpo del que se apropia, se amolda a él y lo protege; recibe el polvo del tiempo y refleja la luz inmaculada. Bajo la sábana, el fallecido será ya para siempre “el otro”. Sobre la sábana, los que seguimos vivos proyectamos imágenes, y a través de ellas tratamos de  configurar un último retrato, superponiendo transparencias de miles de instantes, y visionándolas sobre una superficie surcada de pliegues.

No todos los fantasmas resisten esta prueba: los recuerdos pueden ser confusos o contradictorios, funestos, o simplemente indiferentes. Puede que no logren aparecer vívidos y aguantar allí, sobre la sábana blanca del fantasma. Así es como un espectro se esfuma. No cuando se muere, sino cuando abandona de veras el mundo de los vivos; pues eso, cuando se le olvida.

No fue eso en absoluto lo que vi el sábado pasado en el homenaje a Javier Carnicer. El acto sirvió como reivindicación de una obra densa y talentosa, como constatación del humanismo, la humildad y la gentileza de una persona y de una vida bien vivida; de paso, sirvió para celebrar emocionados nuestra existencia. El espectro de Javier merodeará parsimoniosamente por mi memoria durante mucho tiempo.

Javier Aquilué


Ya en los prolegómenos, resultaba inevitable preguntarse qué pensaría Javier de todo lo dispuesto. Inviable por mi parte saberlo con certeza. Lo que que sí he logrado averiguar es lo que pienso yo al respecto, y lo cierto es que estoy feliz de que fuéramos capaces, entre todos, de sacar adelante Respiraciones, de juntarnos y celebrarlo.

Fue un verdadero placer conocer a sus amigos y colegas poetas de Barcelona. Creo que en el acto, quizá debido a la emoción, no agradecí lo suficiente a Carmen, a la familia Carnicer y a los En vez de nadas. Tampoco hice patente que la luna llena nos acompañó durante toda la velada.

El domingo, una vez hubo pasado todo, recordé a Javier hace años en el Bar La Estrella. A primera hora de la noche, con el local todavía tranquilo, estaba allí solo, sentado en el taburete frente a la barra. Llegué acompañado de mi tío Josey que le pidió un título para una exposición de Serafín que andaba organizando. Como si estuviera esperando la pregunta, respondió de inmediato y con determinación:

“Vete de una vez y quédate con nosotros”.

Orencio Boix.


TODO LO QUE QUISE DECIR…

Aunque parezca fácil es difícil, sí, hablar en público, transmitir sensaciones sin un instrumento de por medio y más si cabe al no estar acostumbrado porque la palabra define en sí misma el contenido del mensaje, y nunca sabes si será comprendido, eso, el mensaje.

Pero lo que quiero contar es muy sencillo, todo empieza con una llamada telemática, en la distancia que nos unía, y aparece en mi mundo esa persona, para mí,  desconocida, lo comento también con otra persona soñadora y es entonces cuando te quedas solo y tras un análisis , durante 7 días 7 surge la creatividad, eso que aparace de la nada, la realidad que hasta entonces no existía.

La fuerza de la semilla hizo muy fácil el camino, un camino unido con pocas palabras y muchos silencios, ” los silencios no se escuchan, se sienten”, a pesar de que el mensaje no dejaba tiempo casi ni para respirar, simplemente era como un tobogán interminable, trepidante, y hasta onírico a no ser porque todo empieza y todo acaba.

En un momento en el Matadero, creo que todos nos sentimos como dicen esas palabras de la canción, me atrevo a decir que fuimos por unos momentos “unos alegres, tristes y heridos”.

Como veréis no nombro a nadie, todos sabemos de quién hablo y como se dijo fue “una persona sin escudo”, que más se puede pedir, solo así puedo recordar que si bien lo experimenté en otros grupos, en éste, fue sentido más a menudo, surgía con más frecuencia, solo era necesaria una mirada, un guiño, un beso, y eso que no existe, que no se puede tocar, ni fotografiar, ni grabar, esa sensación que te hace sentir un ser humano, eso que da sentido a la vida, a mi vida, fue.

Víctor Manuel Morlán Avellanas.
Baterista del tiempo.


 Conocí a Javier Carnicer y su obra, gracias a todo lo que rodeó la realización, por parte de Orencio Boix, de Los chicos de provincias somos así.  Will Spector y Los fatus, además, recibimos encantados el encargo de realizar una versión de Carnicería Carnicer para el estreno de dicho documental. Por aquellas fechas, también coincidimos con Javier en Barcelona, a raíz de su participación en la presentación de un libro de Octavio Gómez Milián.

Me llamó mucho la atención el contraste entre mi idea preconcebida de un Javier Carnicer misterioso, enigmático, incluso oscuro, y el cariño que nos profesó desde el primer momento: “Un hombre sin escudo”. Divertido e integrado estuvo durante la posterior cena que compartimos al calor de los Kebabs de la Rambla del Raval. Desde ese momento, para mí Javier se tornó una figura entrañable, por encima de cualquier adjetivo.

Entrañable también fue el acto del pasado sábado en el que, como dijo su amigo “Bolo” Borau, la única pena fue “que él no esté hoy con nosotros”.

El homenaje a Javier abarrotó el C.C. Del Matadero en un acto de justicia poética, nunca mejor dicho. Todos los asistentes pudimos despedirnos de él, para tenerlo presente siempre.

Durante el proceso de maquetación de Respiraciones, Antología Inédita he tenido la oportunidad de constatar que este gesto común por Javier Carnicer ha sido capaz de aglutinar generaciones y lenguajes gráficos; Cada participante se ha aproximado a la obra de Javier desde su punto de vista, desde su sensibilidad artística. Esto convierte a “la caja” en una visión panorámica y transversal de una obra y una personalidad ecléctica y heterodoxa. Poco reivindicada, absolutamente reivindicable.

Un abrazo a todos.

Carlos Aquilué


13 6 5 4 27Fotos de Jesús Moreno.

Puedes encontrar información  sobre JAVIER CARNICER. RESPIRACIONES. Antología inédita en el siguiente enlace:

https://quienesjaviercarnicer.tumblr.com/

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